miércoles, 5 de noviembre de 2025

La IA como herramienta: Hacia una reinvención de la Universidad Venezolana


Por Dr. Alberto Rojas, docente universitario UNERG.

​El vertiginoso avance de la Inteligencia Artificial (IA), no es solo un fenómeno tecnológico; es una herramienta de cambio social que obliga a toda institución universitaria a redefinir su propósito. Para la universidad venezolana, esta coyuntura representa una encrucijada crítica: o se adapta rápidamente a la era IA y de forma consciente, o se arriesga a quedar relegada a la obsolescencia.

​La esencia del desafío se resume en la siguientr pregunta central: ¿Utilizamos la IA como herramienta o somos herramientas de la IA? Aplicada al contexto universitario, esta dicotomía es vital para el futuro.

​Tradicionalmente, la universidad ha funcionado en un modelo donde gran parte del currículo se centra en la transmisión de conocimiento específico y la repetición de tareas que, en el contexto de la IA, equivalen a que el estudiante sea una herramienta más. La IA, en su capacidad de generar textos, analizar datos masivos y automatizar tareas (como se ha visto con los taxis autónomos, en la generación de videos o la robótica avanzada), ya supera al humano en tareas específicas.

​La universidad venezolana debe dejar de formar "herramientas" fácilmente sustituibles por algoritmos. La IA debe convertirse en una herramienta omnipresente que:

  • Potenciar la Investigación: Utilizando sistemas para procesar ingentes cantidades de documentos científicos, acelerando el descubrimiento en áreas cruciales para el país (salud, energía, agricultura, entre otras áreas).
  • Liberar el Tiempo del Docente: Automatizando la calificación de trabajos rutinarios y la elaboración de materiales básicos, permitiendo que el profesor se centre en la asesoría personalizada y la creatividad curricular.
  • Fomentar la Dinamicidad Curricular: Creando programas que se adapten con la rapidez exponencial de la tecnología.

Por otra parte, cabe destacar que la transformación no es solo de "inteligencia" sino también de "acción". En el plano educativo universitario, esto se traduce en la necesidad de incorporar los dos ingredientes principales (la inteligencia y la acción) para la gestión de este cambio a partir de la IA:

​La IA está estrechando el límite entre utilizar herramientas y ser herramientas, haciendo obsoletas las competencias estáticas. La universidad debe promover:

  • Aprendizaje dinámico, continuo y heutagógico: Inculcar la necesidad de una transformación constante del profesional, entendiendo que la "nueva concepción del trabajo" exige una reinvención periódica dirigida por el propio sujeto que aprende o sujeto heutagógico.
  • Énfasis en Habilidades Humanas: Ante la supremacía de la IA en lo técnico, el valor del futuro profesional reside en las soft skills (habilidades blandas).  La universidad venezolana debe diseñar sus programas,  además de en el conocimiento específico, para desarrollar liderazgo, pensamiento crítico, empatía, y la capacidad de guiar y trabajar en equipo.
  • Conciencia y Uso Práctico: Animar a docentes y estudiantes a trabajar de manera cotidiana con la IA y a reflexionar de manera individual y grupal, comprendiendo su potencial y limitaciones como herramienta fundamental.

​El cambio individual es insostenible sin el apoyo de las estructuras universitarias. En Venezuela, la universidad, como institución vital, requiere una gobernanza que asuma la velocidad exponencial de la IA.

  • Políticas de Adaptación Inmediata: No podemos esperar a que la IA nos abrume. Se necesitan estrategias públicas ahora que preparen a la academia para esta nueva realidad, integrando la IA a nivel de políticas educativas.
  • Inversión en Infraestructura Digital: La transformación requiere recursos para dotar a las universidades de la tecnología necesaria para el desarrollo de la IA, evitando la brecha entre las instituciones que pueden acceder a estas "herramientas" y las que no.

​El verdadero poder no reside en la IA misma, sino en saber utilizar al máximo esta potentísima herramienta, eligiendo conscientemente cómo y dónde utilizarla de manera conciente y eficiente.

​La universidad venezolana tiene ante sí la oportunidad de usar esta tecnología como un trampolín para una nueva visión: formar líderes, investigadores y profesionales que no solo dominen la IA, sino que la utilicen para resolver los problemas complejos que enfrenta la sociedad venezolana, desde la crisis energética hasta la diversificación económica. Es un llamado a la acción colectiva y a la gobernanza responsable, un paso crucial hacia una educación universitaria revitalizada y pertinente en el siglo XXI.

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